Cine y literatura van de la mano

Puede sonar a frase hecha, a un cliché cursi o a una declaración de intenciones. Pero veo algo más.

Cuando hemos leído un libro que nos ha llegado directo al corazón, nos ha hecho reír o llorar, ha conseguido su primer propósito: el de entretener. Luego, nos deja una reflexión (la que sea), y nos dejará hablando de este libro cada vez que podamos. Y ya, pasado un tiempo, nos envuelve la idea de verlo adaptado a la pantalla grande.

Este proceso surge de la necesidad de ver de forma tangible, con nuestra imaginación reflejada en la pantalla, lo que hemos vivido con ese libro. Algo así como “me imaginé unas flores amarillas, aromáticas, de tallo verde, a ras de suelo, movidas por el viento, mientras el protagonista iba de camino a la casa de su amada”. Un libro nos permite crearnos una imagen propia y única respecto de lo que hemos leído.

Y cuando lo vemos en el cine, con actores y ambientación adecuada, nos podemos llevar una gran decepción. Sin embargo, si el cineasta ha logrado captar la esencia del libro en cuestión, podrá utilizar su propia imaginación para entregarnos una imagen colectiva de lo que el libro pretendía proyectar. Casi como un acuerdo tácito entre el lector y el cineasta, de ver en pantalla lo que deseamos ver.

Algunas veces, se consigue. Otras no. En este caso particular, no quisiera dejar al cine en un segundo lugar, para darle la mayor importancia al texto escrito. Por ese motivo es que el título de esta crónica expresa esta dualidad. Cine y literatura van de la mano.

El pasado sábado 18 de marzo, en el ciclo de “Charlas entre traductores” organizado por Noemí Risco, nos presentó a Quico Rovira – Beleta, para hablar de la traducción en el cine. Con una larga experiencia en el mundo audiovisual, tanto en traducciones como en doblaje y subtítulos de películas, Quico nos deleitó con sus historias y anécdotas vividas en el proceso de llevar el argumento de dichas películas desde la lengua de origen al castellano.

Con Noemí comparten el hecho de haber trabajado para un mismo título “Dentro del laberinto”, ella con la traducción de libro publicado en el año 2010, y él con la película.

El lugar elegido fue el bar “El Cine”, ubicado en el barrio de Gracia, en Barcelona. Una ambientación ideal para hablar de cine y literatura, vigilados por afiches de Hitchcock, Buster Keaton, Marilyn, entre otros. Una tarde de cine.

 

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Acerca de Ladyku'ei

Publico aquello que me llama la atención, literalmente por amor al arte. Implacable, a veces. Frases directas, como disparos. Intensidad.
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